30 oct 2011

Último mes del año.


Volátil como mi sentido del humor e impaciente como mi paciencia…

Escucharé un “no” en esta sala de espera donde no hay asiento para la esperanza, hace años no se huele la alegría y no se siente la mañana.

Sufriré el escozor de una herida abierta por tres espadas viejas, melladas por golpes eternos que atravesaron otros corazones… pero como no hay día permanente que no acabe en triste noche y deje pasar a un, bienvenido, frío amanecer: saldrá el sol.

Y ahí estaré para verlo, solo y herido, acompañado de mi memoria y sus recuerdos, y ahí estaré para verlo, solo, pero seguro estaré vivo.

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