8 ago 2011

Ab imo pectore.

Mirar atrás, recordar nuestra infancia, lo bueno, lo malo… Aquellos momentos que sin duda repetiríamos para corregir nuestros errores y aquellos otros que volveríamos a vivir para, sencillamente, disfrutarlos.

Muchos son los sentimientos que arrastra el tiempo y que aún se sienten, que solo con recordarlos sonreímos o lloramos. Personas que pasan sin apenas notarse y otras muchas que pasaron para quedarse. Familiares, amigos, vecinos… simples conocidos que nos acompañaron y que ahora no están por ninguna parte. Qué injusto es el tiempo.

Paraos a pensar cuánto ha vivido una persona. Mirad atrás en vuestra historia y pensar todos los sitios que habéis pisado, experiencias que habéis vivido, personas que habéis conocido y todas a las que habéis amado. Un individuo es, más que un mundo, un universo.

Somos nuestro pasado; él nos construye y educa. Algunos dicen que mirar atrás es de cobardes, yo sin embargo pienso que mirar atrás es hermoso y que siempre vale la pena…

Amando al pasado derramo tinta en papel, solo para deciros que hoy volvería a nacer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario