No sé si es por vivir en un pueblo pequeño o por la politización que se está viviendo estos días, pero ha sido una situación un poco incómoda.
Prejuicios por todos lados. Ha sido llegar y ver los ojos de unos guardias civiles mirando atentamente, tanto, que se han venido a mi sala y me han preguntado que “si yo también soy votante”. No sé si ha sido por haber ido a votar en bermudas o por no haber pasado antes por el cajero donde estaban pagando 50 euros por votar en las locales, al cabildo y al parlamento a un partido local. Sea por lo que sea, las dos dejan bastante clarito el ambiente que se vivía allí.
Ha sido de un descaro espesísimo; concejales que se han presentado, allí, al lado de las mesas, mirando fijamente al ciudadano para meter presión, la gente acercándose a las urnas con los tres sobrecitos sostenidos por un billete naranja, los guardias civiles corriendo detrás de todo aquel que no pareciera una persona normal…
Se ve que no les ha bastado con la campaña electoral (que más que campaña ha parecido una verbena, regalando cervezas y paella a cambio de votos), que encima se han visto en la necesidad de ir pasando a primera hora de la mañana por las casas de los vecinos a recordarles a quién tenían que votar. Además, por si no les había quedado claro, ya se encargarían los concejales de recordárselo en el colegio electoral con una mirada asesina, y para quien no cediese así, con un puñado de euros.
¡Bienvenido! (:
ResponderEliminarNo puedo comprar tu experiencia con la mia, porque no tengo ningún tipo de expericia... pero por como lo pintas ha sido un momento precioso (:
Parece que te hacen sentir mal por hacer uso de un derecho...
Yo iré luego a votar, pero como me paren me va a dar un buen ataque de risa jajajaj
ResponderEliminarbienvenido!
Gracias a las dos por haberos preocupado en leerme! Y sí, una experiencia inolvidable al menos...
ResponderEliminar