30 may 2011

Amén.

Siempre he pensado que detrás de las bambalinas eclesiásticas los sacerdotes y las altas personalidades de la Iglesia se quitan la sotana por dentro y por fuera, me refiero, a que hay cosas en la doctrina católica que son un poco inhumanas y que estando en el papel de sacerdote tienen que aceptar aunque su razón les dicte lo contrario. Así es la santa hipocresía.

Si hay algo que caracterice a la doctrina católica eso es la aversión hacia lo razonable, y no es una característica contemporánea. Podemos viajar atrás en el tiempo a los tiempos de la Inquisición y ver el sufrimiento de grandes científicos como Copérnico o Galileo o irse un poco más atrás y recordar las conversiones forzosas de los aborígenes americanos, en lo que se trate de violencia e inhumanidad, tenemos donde elegir.

Pero si queremos algo más actual, tenemos el ejemplo del preservativo. Más de veinticinco millones de personas han muerto a causa del sida desde el 1981. Dos de esos veinticinco millones murieron el año pasado, donde la mitad fueron niños. Unas estadísticas realmente crueles pero que aun así no levantan ningún tipo de remordimiento en la Iglesia, la cual sigue criticando rotundamente su uso.

Lo peor es que no solo dividen a la sociedad en “preservativo sí” y “preservativo no”, también lo hacen en “aborto sí”, “aborto no”, “homosexualidad sí”, “homosexualidad no” y en otros muchos debates más.

Así es la Iglesia, una Iglesia que polariza a la sociedad, que critica lo sano y que forrada en oro predica la palabra de quien andaba descalzo. Así es la santa hipocresía.


2 comentarios:

  1. El problema empieza cuando la gente comienza a actuar en nombre de Dios, para así justificar sus acciones cuando no tienen otra manera de justificarlas. Con eso piensan que lo resuelven todo.

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  2. Escucha "En nombre de Dios" de Mägo de Oz, ya verás.

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